jueves, 7 de julio de 2011

¡Qué raro!

vos que debutaste

en potreros

que te embarraste

las medias

que entrenaste

con heladas

que pediste prestados

botines

para poder jugar


¡Qué raro!

jugaste el último partido

para asegurarte

una temporada más

en el equipo

pero ¡Qué raro!

tiraste dos o tres

pelotas de gol

caminaste

la cancha

olvidaste

el amor

por la camiseta

perdiste

la memoria

manchaste

la pelota

y te fuiste

sin saludar

a los rivales

a los árbitros

a tu hinchada


¡Qué raro!

Para la próxima

acordate

que una ducha

de agua fría

cura

todas las calenturas

lunes, 4 de julio de 2011

Lo que quedó.

dos pesos en monedas

se cayeron del bolsillo

de tu pantalón

en el canasto

de la ropa sucia


un viaje de ida

al trabajo


y media vuelta



jueves, 23 de junio de 2011


Suenan los redondos

es verano en

el ph de Nazca

en la cocina hay

platos rotos.

en otra habitación

reescribimos

Villa del Parque

como elegía.


martes, 12 de abril de 2011

Domingo

Dormís en Nazca
me desarmo el rodete
saco la basura
camino hasta la esquina
entro en la estación de servicios

compro

una caja de preservativos

y un kilo de azúcar.

lunes, 11 de abril de 2011

Libertadores de América.

Cuando Román metió

el segundo gol

en una calurosa

noche de Porto Alegre

nos abrazamos.


La estafa de una empresa de turismo

te había dejado sin entrada

y te había subido a mi combi

en el descampado donde

la policía brasilera

nos había juntado

a todos los argentinos

por perversión o seguridad.


Con el partido terminado

la copa en casa

el cuerpo aturdido

las puertas cerradas

para los visitantes

nos sentamos

sobre el cemento de la tribuna

y te di mi teléfono.


En una fría noche

de julio

en un restorán

de Buenos Aires

dijiste que más de una vez

te habían comentado

que las estudiantes de letras

éramos todas frígidas.


La última cita

fue la segunda;

fuimos a tu casa

y tirada en la cama

te dejé creer

que el mérito era todo tuyo

pero tu cuerpo no respondió

aunque tampoco te avergonzaste.


Años más tarde, en un subte

atiborrado de gente

nos encontramos.

Miraste para otro lado

y cruzaste caminando

el umbral que separaba

un vagón

del otro.

domingo, 3 de abril de 2011

Amable

En la puerta de mi casa
Z me dijo
gracias por todo.

La amabilidad
a veces
tiene forma de roomservice